Permiso para delinquir

El silencio que tanto había buscado apareció hoy y se vino de frente contra mí. Como una amenaza.

  • Aquí estoy, parecía decirme, ¿qué vas a hacer conmigo ahora que me tienes?

Sé que en mi silencio interno hay un sinnúmero de ideas que no existen todavía, no se concretan. No afloran. Están en el partidor del cerebro, esperando el momento de lanzarse; cultivándose. Allí, en medio de la mudez quizás pueda identificar algunas, ayudarlas a escapar, pero en medio del sigilo también hay otras cosas: secretos que no deben salir a flote, miradas que se deberían evitar, decisiones que se hubieran podido tomar, explicaciones que no fueron dadas, consecuencias que no fueron asumidas. ¿Habrá una peligrosa doble vida cuando me acerco a mí mismo?

Aquí estoy, procrastinando. He dejado para otro día el apoyar el parto de ideas nuevas, porque para que tengan cabida, debo tener un campo desalojado donde aterricen; así que me encuentro a la espera de que yo mismo me apruebe un permiso para delinquir, con el que pueda exterminar algunas de las ideas que me acompañan. Al examinarlas hoy: ya no las comparto, las desconozco, me pesan, me estorban. Han comenzado a causarme alergias en el espíritu.

  • No está mal cambiar de opinión al respecto de algo que me ha acompañado por tantos años, me digo.
  • No esta mal, me contesto, no está mal. Esto no es como quitarse un peso de encima. En realidad, es quitárselo.

Todos los momentos que he vivido están contenidos dentro de mí. Así no los recuerde no dejaron de suceder. Para abrir espacio a momentos nuevos debo eliminar, a pesar de mí mismo, algunas ideas con las que ya no concuerdo. No puedo seguir dilatando el encuentro con la profundidad de mi ser malgastando el tiempo en traer al presente detalles que ya no puedo cambiar, ideas que dejaron de ser vigentes, historias que ya no son mi realidad. Solo espero concederme el permiso para delinquir, así aniquilaré tanto peso en la inconsciencia y dejaré libre el espacio a nuevas ideas que aún no nacen.

Tres microfragmentos

  • Encrucijada

Tan pronto llegó a donde el camino se dividía y la vio parada en el sendero de la izquierda tomó esa dirección, sin pensarlo dos veces, aunque estaba seguro de que el mejor camino, el que más le convenía, era el de la derecha.  

  • Mundos paralelos

-Qué patético sería confirmar que hay mundos paralelos y ser consciente, en uno de ellos, de con quien estoy viviendo en este -le dice mi amigo a su novia-.

-¿Por qué?, le pregunta ella, para mí es más patético darme cuenta, en este mundo, de lo que me estoy perdiendo por vivir con alguien con quien no viviría en ese otro universo.

  • Le tengo rabia al silencio

Rompió el mutismo y mientras me miraba me dijo:  -¡Amo tanto el silencio!… En él yo pienso en ti. 

Entonces comprendí porqué no me gustaba el silencio.  Le respondí:  -En cambio yo, detesto el silencio, porque en él yo también pienso en mí.

Para después: el silencio

Y si después de la debacle no hubiera un sitio en donde encontrarte en nuestra casa.
Y si al final, cuando ya no se vea tu sombra proyectada en los andenes, no hubiera una voz que me reclame.
Y si al caer la tarde, cuando cansada de no ser, no pudiera sentarme en tus rodillas.
Y si hubieran volado todos los pájaros y el gorjeo fuera un silencio de plumas esparcidas.
Y si las plantas, sedientas de una mano que viniera a rascar sus raíces, reclamaran, como yo, tu presencia en los rincones.

Y si…

Me iría sin pensar a las esquinas, donde estará tu olor prendido a las paredes y haría un simulacro con fantasmas así fuera tu figura una mentira. 
Te rescataría, a dentelladas, del olvido que querrá usurparme tu recuerdo.
Asediaría tu voz en el silencio, en el mutismo que ayer te cautivaba. 
Haría una fiesta con tu guitarra, que a pesar de que hoy no suena, tiene un par de cuerdas que aún no se oxidan y tallaría con lágrimas la madera donde ayer tallaste con amor la vida.

Y si después de la debacle no hubiera un sitio en donde encontrarte en nuestra casa… segura estoy de que en el silencio te hallaría.
En silencio: sin tus manos, sin tus ojos, sin tu risa, sin tu piel, con mis ojos cerrados, con mi voz entrecortada, en las historias creadas, en el tiempo vivido, tendría tu eterna compañía.