Mi piel sin tu piel

¿Cómo vivirá mi piel sin tu piel? ¿Cómo leerá, en el abrazo de otro, aquello que leía en tu dermis cuando vivía bajo tu conjuro? ¿Cómo descifrará el nuevo idioma con el que le hablará esa otra piel? No lo entenderá. Lo sé. Como tampoco lo comprenderá mi carne que únicamente escuchará un murmullo.

¿Cómo será el silencio del “ya no estás”, cómo será el rumor de un eco sin sonido? ¿Cómo será dormirme en otro espacio que tendré que inventarme porque aún no puedo construirlo? No habrá a quién decir: se fue la noche. Esa noche que es la misma antes y después del lenguaje que creé contigo, la que ya no pronuncia por nosotros, la que silente no me  envuelve con su  brillo.

Atesoraré tu esencia sobre la almohada, te inmortalizaré en otros seres, ¡qué herejía! Se desangrará mi piel en cada tarde, mientras la nostalgia encubrirá tu huida. Me conformaré con lo que fue, no hay más. Me perderé en los giros del destino, sobreviviendo al dolor que esto me cause: recorriendo de manera clandestina tu cuerpo… tu cuerpo que ya es un delirio.